lunes, 29 de junio de 2009

La inocencia de una piñata

Aquella gente me quería mucho. Demasiado, diría yo. Nada más adoptarme, me dieron de comer multitud de dulces sin parar. Me encantaban los caramelos, las piruletas, las gominolas, los chicles, los pastelitos y la fruta escarchada, pero llegó un momento en que no pude comer más. Estaba atiborrada. La panza resaltaba cosa mala. Había engordado un montón en un tiempo récord. En fin, con la digestión y una buena siesta, me imaginé que todo bajaría.
Estaba equivocado. Las mismas personas que me cebaron a base de bien, ahora me querían maltratar.

viernes, 12 de junio de 2009

Un robot dulce y cariñoso

El científico loco estaba orgulloso de su nueva creación. Llamó con prisas a su ayudante, un muchacho sin estudios y bastante zopenco.
- Solete, llama a la prensa. Tenemos que presentar esta obra maestra lo antes posible ante el gran público - le urgió.
- Como diga, profesor.
- Dígales que la rueda de prensa será en el pabellón deportivo de la universidad.
- Así se hará, profesor.
La hora escogida fue las cinco de la tarde. Desde el estrado del pabellón deportivo y ante tres periodistas locales, el eminente científico hizo las galas de presentar a su nueva obra.

jueves, 4 de junio de 2009

Volver a ser primera portada de un periódico

Era época de crisis. La situación laboral afectaba a buena parte de la población. Los salarios se congelaron. Los expedientes de regulación de empleo estaban a la orden del día. Ya no se contrataba de manera indefinida a nadie. Como mucho por meses. La incertidumbre rondaba los pensamientos de muchos, tornándose en preocupaciones que luego quedaban reflejados en el rendimiento posterior dentro del trabajo. Las propias empresas exigían cada vez más dedicación y esfuerzo personal, con el aliciente que si no se era lo suficientemente rentable, la puerta estaba abierta y al otro lado aguardaban en fila un número indeterminado de futuros candidatos a la usurpación del puesto laboral.