viernes, 1 de enero de 2010

El vampiro de Astreza

El presente es también un relato de vampiros. Es muy breve, y el primero que escribí acerca de esta temática. Le tengo un cariño muy especial y por eso he decidido rescatarlo del fondo de mi blog, je je. Ya estaba cogiendo telarañas. Espero que a los lectores que aún no lo habían leído, les guste. Eso si, al final del relato, les pido un minuto de silencio para el infortunado Davide Casanni.





Estaba anocheciendo. Davide Casanni estaba observando el declinar del sol en la lejanía de la línea marcada por el horizonte apostado de pie al lado del hueco de la ventana de la torre de la mansión de la familia Tadesco Fratinni. Le quedaba una única solución. La de arrojarse al vacío. La puerta de la habitación estaba cerrada bajo llave y muy pronto iban a acudir en su búsqueda los integrantes del clan familiar. Estaban dispuestos a clavarle una estaca en el corazón, a meterle dientes de ajos en la boca y a cortarle la cabeza con una hoz.
Davide se alejó de la ventana. Tenía los brazos inmovilizados a la espalda por unos grilletes. Estaba desesperado. Se les había metido en la cabeza que él era el vampiro de la región de Astreza, una bestia infame que había asesinado ya a más de siete lugareños en las últimas tres semanas. Todo coincidía en el tiempo de su llegada a la zona. Luego estaban los colmillos que le asomaban en el maxilar superior de la dentadura. Ligeramente afilados por una ocurrencia de juventud cuando se quiso hacer de notar en la universidad de Verona. Algo que ahora mismo lamentaba haber hecho. Estaba estigmatizado como el vampiro, y no había forma de convencerles de lo contrario. Estaba indignado con la situación creada. El asesino, que no vampiro, estaría en ese mismo instante vagando libre por la región, siguiendo a su próxima víctima, y él, un simple tratante de ganado estaba condenado a ser eliminado de una forma tan cruel y sin sentido.
De nuevo atisbó a través de la ventana. La altura era de más de veinte metros. No había nada que pudiera amortiguar su caída brutal. Estaba espantado. Escuchó voces acercándose a la puerta. Eran varios. Los miembros varones de la familia con algunos de sus lacayos. Estaban sumamente exaltados. Le estaban vilipendiando con sus insultos antes de irrumpir en la estancia.
Una llave giró en la cerradura. La puerta inició su apertura.
Davide miró hacia la entrada.
Vio una hoz.
Vio la ristra de ajos.
Vio la estaca…

Su cuerpo cayó defenestrado desde lo alto de la torre, impactando contra el suelo y perdiendo todo contacto con la vida.
Desde los ventanales de la torre de piedra fueron asomando rostros en pleno alborozo. Aunque no habían sido ellos quienes habían acabado con el sanguinario vampiro, estaban felices. Ya solo quedaba bajar a por el cadáver, arrancarle la cabeza y quemar el resto de su cuerpo hasta reducirlo a cenizas.
La amenaza del vampiro había concluido.


Mientras, a varios kilómetros de distancia, en una gruta oscura y siniestra una bestia sanguinaria extraía las entrañas de su más reciente víctima. Su locura no tenía límites. Él si que era el auténtico vampiro de Astreza. Hundió el rostro en la carne humana, deleitándose con el sabor de la sangre.

2 comentarios:

  1. Ya estoy por aquí.... me voy poniendo al día poco a poco, y tras guardar un minuto de silencio por el pobre Davide, te dejo el comentario. Menuda caída tuvo el hombre.
    Besos.

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  2. La verdad es que tendría que haber cambiado su destino. Le podría haber puesto un colchón pikolin para amortiguar su dura caída, ja ja. Un fuerte abrazo, Nikkita.

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