domingo, 28 de febrero de 2010

Locura infernal

Domingo y último día del mes de febrero. Estoy en la privacidad de mi despacho revisando un relato cuando recibo la visita más desesperante del día. Gurmesindo. Mi sobrino. Un solete de crío, más repelente que un gurú espiritual intentando convencer a mi servidumbre de adoptar una nueva creencia religiosa pagana. Buf.
- Hola, tío. ¿Qué estás haciendo? ¿Escribiendo un rollazo de los tuyos?
Niño, vete a jugar con Dominique. Ahora estoy a punto de pulir esta historia de argumento irracional.
- Dominique está encerrado en su dormitorio con sus sombras.
Pues vete a ayudarle a Bogus Bogus con la preparación de la comida.
- Tu cocinero es malo y grosero. Cada vez que me ve, me arroja un pulpo congelado a la cabeza.
Tienes a Harry...
- Me aburre dar de comer a tus miserables bichos. Y el tío es un muermo. No hace más que pucheros desde que la parienta lo mandó a paseo.
¡Vale, Gurmesindo! ¡Vete! Me estás impacientando con tu repetitiva presencia cuando me pongo a escribir.
- Dame algo de dinero para chuches y me piro.
Toma un céntimo.
- O me das diez euros o tendrás que verme dando botes a lo tonto encima de tu piano.
¡Demonios! Eres una criatura luciferina de lo más terca. Toma el dinero de tu dichoso chantaje y lárgate de una vez.
- ¡Adiós, tío! ¡Y que el relato te salga infumable!
Criajo miserable. Sus padres le están malcriando demasiado, y luego lo pagamos los parientes... Miserias del mundo.




Albert Belt se dirigió a grandes pasos uniformes hacia el cuarto de baño familiar. Pulsó el interruptor que revitalizaba el tubo fluorescente del techo, tipo circular, y se plantó en las narices de la pila del lavabo. Abrió la llave de paso del grifo con los dos pulgares redondeados como la cabeza de un martillo de bola, enjuagándose las manos y el rostro gratinado y granujiento de acné con un trapo sucio de franela que más bien pudiera pasar por la frazada del gato. El trapo, ensebado con los potingues cosméticos de la señora Fox, descasaba replegado justo debajo de la tubería del desagüe del lavabo. Esta carencia de pulcritud en otros tiempos le hubiera repugnado, pero su pusilánime aprensión remilgada quedó contenidamente aparcada en el garaje del subsuelo de su hemisferio izquierdo, toda vez que lo esencialmente importante consistía en conseguir que su tez y su piel lechosa se liberase de la capa de sangre que le recubría en forma de lunares caprichosos de tonalidades bermellones.
Al terminar de asearse, abandonó el cubículo de azulejos malva, encaminándose hacia el dormitorio situado al final del corredor de paredes color crema pastelera. Cruzó por la jamba, afrontando la oscuridad palpitante del interior con tanta torpeza, que se llevó por delante una diminuta mecedora, atropelló el “Bambi” de tamaño real, levantó una de las esquinas de la alfombra irlandesa, trazando medio giro en el aire, palmoteando en busca de poder asirse a algún saliente salvador, cayendo fulminantemente de bruces justo al lado de la camita cuna adornada con los habitantes del Mundo Disney. Se incorporó a medias pernoctando en su aturdimiento, se sacudió la cabeza para verificar si todo permanecía en su sitio, aguardó unos segundos a que los ojos se adaptasen a la penumbra, hasta encontrar los contornos rectos de la lámpara nocturna situada encima del centro de una mesa rinconera mejicana. Se arrastró hacia ella, sorteando los objetos derribados en la consumación de su cabriola circense, acuclillándose sobre sus talones. Encendió la tulipa de tela morada salpicada de siluetas deslucidas de los Picapiedra. Sonrió cansinamente a Pedro, a la vez que le daba las buenas noches a su adorada Wilma. Acto seguido se puso de pie y se miró en el espejo ovalado de cuerpo entero adosado a un armario ropero de un respetable tamaño.
Primero de frente, más tarde medio de espaldas, para finalmente observarse de perfil. De inmediato se desposeyó de la camisa hawaiana. Los lamparones que la adornaban no podían pasar por manchas de Ketchup. Era notorio que era sangre. Por lo demás no había ningún rastro de ella adherida en todo el resto de su anatomía, las muñecas, el cuello y menos apelmazado entre las raíces de su tupé vanguardista; ni sobre su camiseta de tirantes de algodón ni sobre sus vaqueros “shorts” de color caqui.
“Esto va sobre ruedas” - afirmó introvertidamente, esbozando una alucinante sonrisa de oreja a oreja, quedándosele remarcados los hoyuelos de las comisuras de los labios.
En efecto, para sus pretensiones nefandas, todo le había salido a las mil maravillas.
La hora intempestiva.
La soledad del momento.
La nula resistencia de la víctima.
Dios Santísimo, si encima los propios padres de Henry le habían allanado el camino al escogerle como su canguro particular…

viernes, 26 de febrero de 2010

La charlatana


CENA ESPECIAL DEL VIERNES. Invitado honorífico:
OBIWAN1977

MENÚ DE LA NOCHE:

Entrantes- Lechuga podrida con espárragos pasados de moda
Primer plato - Ojos de búho con salsa parmesana
Segundo plato - Empanada transilvana rellena de sanguijuelas rebosantes de sangre humana
Postre - Cuajadas de leche de hiena hembra
El festín se hará acompañado de selectos caldos, estilo Vino Marqués de Sade 1785


-Una vez cenados como El Amo manda, el lector de Escritos de Pesadilla seleccionado para tal ocasión, en este caso, un tal Obiwan1977, será sometido a tortura...
digo, se encargará de leer en voz alta por un megáfono el relato escogido por nuestra Excelencia, El Señor de la Oscuridad Pútrida y Nauseabunda.
O sea, el que nos hace trabajar a destajo y cada vez nos recorta más el salario, el muy...
¡Dominique! No te vayas por los cerros de Úbeda.
- Nada, señor. Que nuestro invitado se dispone ya a graznar con todas sus fuerzas el relato de LA CHARLATANA...




NEW HAMPSHIRE LINES

NUEVO ACCIDENTE LABORAL MORTAL

(AZT Agencias, Exeter, Estado de New Hampshire, 29 de abril de 2009)

El quinto accidente laboral con resultado mortal para el trabajador en New Hampshire, ha tenido lugar esta madrugada, a las 2:05, en la planta de fermentaciones de cerveza Ludmeister. El fallecido, Levander Collors, de 45 años, era el encargado del turno nocturno. Por razones que aún se desconocen, el trabajador ha sido hallado ahogado en el interior de una tina de fermentación de cinco mil litros. La policía local está abriendo una línea de investigación, pues se sospecha que más allá de un desgraciado contratiempo laboral, pueda haber ciertas connotaciones de una negligencia imprudente por parte de alguno de los empleados de la fábrica. También se está evaluando las medidas de seguridad disponibles en la empresa con respecto a los miembros de la plantilla de Ludmeister en materia de prevención de riesgos laborales.




Estaba furioso consigo mismo. Una nueva oportunidad perdida. Sus poderes infinitos eran lesivos para sus congéneres. Si no conseguía controlarlos, jamás podría convivir con ellos. Sería un completo inadaptado. Un bicho raro.
Aunque en esta ocasión no fue por perder el empleo. Más bien por no haberlo conseguido. Aquel hombre no aceptaba ofrecimientos de parte de nadie para formar parte de la plantilla sin que antes intentara presentarse ante los de Recursos Humanos. Él trató de eludir ese filtro. La tensión siempre había podido con él en las entrevistas de selección de personal. Por alguna razón u otra, tendía a perder la compostura, y por ende, las posibilidades de ser contratado.
Sin trabajo, no había ingresos.
Así de claro.
Por eso estaba tan impaciente en la obtención de un puesto de trabajo.
El encargado no se avino a razones, y su furia emergió a la superficie como la aleta intimidante de un tiburón en las cercanías de una playa atestada de bañistas.
Afortunadamente, nadie le vio acompañando al encargado el rato que estuvo tratando de convencerlo para que le contratara directamente sin tener que antes entregar su currículum al departamento de Recursos Humanos de la cervecería. Su terrible reacción iracunda pasó inadvertida para todo el mundo, menos para el infausto encargado del turno de noche.

miércoles, 24 de febrero de 2010

El anhelo de la muerte

Bueno, siervos del horror nefando.
- ¡Si, Amo nuestro que nos eterniza el sufrimiento hasta la llegada de nuestra propia muerte!
Bravísimo. Estais mejorando. Dentro de unos años hasta infundireis algo de miedo...
Como iba diciendo, el siguiente relato es algo peculiar. Como buen norteamericano, me siento orgulloso del legado literario dejado por Edgar Allan Poe. En este caso quiero homenajearle a él, y a su consorte, pues tuvo la pérdida de su mujer muy tempranamente. El personaje del relato no es Poe. Hago ese inciso. Es en el tipo de escrito, donde intento acercarme siquiera a los talones de semejante maestro de las letras.
- Entonces seguro que la pifia, mi Amo.
Gracias por el apoyo incondicional, Harry.
Ahora llega la dedicatoria general para mis queridos compañeros, quienes tuvieron el atrevimiento de entregarme un montón de premios.
"El anhelo de la muerte" va dedicado a Thundergirl, Joan Montane, Mar, Obiwan1977, Ramón Ferrera, Marian y El Teju.
Va por ustedes, mis queridos compañer@s.




Cuán complicado resulta asumir la soledad eterna.
Ingrata y demoledora en los sentimientos más profundos tributados a la persona amada con quien se ha convivido durante tantísimos años plenos de felicidad y regocijo mutuo.
El hogar donde resido está marcado por la unidad invisible de mi profunda melancolía.
Me hallo apartado y distante de todo contacto externo que implique relacionarse socialmente con seres de mi misma condición humana.
En esta tesitura estoy por mi propio deseo.
Desde la marcha de la mitad de mi alma comprensiva, el dolor gélido de su ausencia más sentida se ha adueñado en su integridad bajo la coraza donde se alberga mi corazón palpitante.
Mis comidas son frugales.
Mis descansos de recuperación física, ínfimos, pues de noche apenas dormito.
De día no hago más que recorrer sumido en el pesar los incontables pasillos y corredores de mi lar, deteniéndome ante los retratos donde ambos aparecemos juntos y dichosos.
Noto zonas de la casa donde hay una fuerte impregnación de mi querida y añorada consorte. Cuando me aproximo a estas áreas, despliego los párpados y sumido en la oscuridad, la busco.
¡Te siento!
Comento en voz alta.
¡Siénteme tú!
Insisto.
Mis anhelos, parcos en palabras, son repetidas por la reflexión de las ondas sonoras de las paredes.
Está en ese instante conmigo.
Pero no me responde.
Algo la retiene...

Gracias a Todos






Más premios de parte de mis adorables invitados. En este caso, como son de la misma cadena de los tres premios otorgados primero por X-pressions, no voy a repetir su colocación.

Lo que haré será dar a conocer los nombres y apellidos, con el enlace correspondiente de los blogs de quienes me han vuelto a obsequiar con semejantes dádivas.

Premios Cute-Cute, ERES GENIAL!! y PREMIO BLOG VIP, otorgados por
Diseño Gráfico con Photoshop, de Ramón Ferrera

Premio ERES GENIAL!!, concedido por
Todo lo que soy, de Marian

Premios Cute-Cute, ERES GENIAL!! y PREMIO BLOG VIP, entregados por
tu blog de curiosidades EL TEJU, de El Teju

A todos ellos, de nuevo mi agradecimiento más HAPPY.
Y decir, que el relato que sigue arriba, está dedicado a todos cuantos me han premiado en estos días recientes.
Aunque quiero apostillar algo (de cara a mi servidumbre, para mantener mi prestigio incólume como personaje más siniestro de Pamplona, la Negra -por su eterno cielo nublado-).

Bogus Bogus, Harry y Dominique (me falta el sobrinete Gurmesindo, quien afortunadamente está pescando pirañas en el lago junto con su querido padrecito):
Deciros que tanto premio menoscaba mi fama como malo malísimo, por lo tanto, en los próximos días tendremos que redoblar nuestros esfuerzos por incrementar el grado de terror en mi horrendo castillo.
- Pague más, y será correspondido.
Dominique, cierra la bocaza...

martes, 23 de febrero de 2010

Premios recibidos por X-pressions

Bueno, chicos. Una compañera nos ha obsequiado con unos cuantos premios.
-¿Quién ha osado semejante tropelía?
Dominique. Castigado un año sin postre por ser un desagradecido integral.
La súper simpática X-pressions es quien ha tenido a bien otorgarnos cuatro premios. Uno está ubicado en el sidebar, compartido por otros tres excelentes compañeros que también nos hicieron entrega del mismo: el premio Kreativ Blogger. Hablo de Joan Montane, de Abuso Sexual Infantil, de Mar, de la Red Social - La Solución y de Obiwan1977, de Nuevo Brevemente.

- Eso está muy bien. Eso es que te quieren mucho. En cambio a mí no me quiere nadie desde que mi esposa me dio la patada.
Harry, el premio es para todos, no sólo para mí. Soy vuestro Insuperable y Férreo Amo de la Noche Eterna, pero ello no significa que no sepa compartir los premios recibidos.
- Mejor súbenos el salario.
Bogus Bogus, métete en la cocina y a guisar, que es lo tuyo.
Bueno, hoy hay un poco de desorden. La gente está ligeramente excitada al ver tanto premio junto.
Aquí coloco los tres restantes que nos entrega la sinpar X-pressions.











Ahora el quid de la cuestión es seleccionar a seis compañeros blogueros para recibir los premios, creando así una cadena de agradecimiento eviterna.

Veamos, hay tantos y lustrosos, que en esta primera entrega he seleccionado a los siguientes:


1.- Historias de Nuestra Historia, de Félix.
2.- La portería de Nela, de Nela.
3.- Holocausto en Español, de Nikkita.
4.- Sal o Pimienta, de Meg.
5.- Enigmas, de Despe.
6.- Ven y tómate un café con Cafeína, de Cafeína.

Ahora sólo nos queda contactar con los agraciados para darles la buena nueva.
Y desde Escritos de Pesadilla, chorretones de gracias X-pressions por tanto regalo.

En agradecimiento, decirte que el próximo relato va a ser dedicado a ti, como a Joan Montane, a Mar y a Obiwan1977. Los cuatro os lo mereceis. Un abrazo de mamut para este cuarteto calavera, je, je.

domingo, 21 de febrero de 2010

Superando límites insospechados

Otro domingo que se termina. El descanso será reemplazado por los duros días laborales. En esta ocasión, acabo de revisar un relato de ciencia ficción, pero con ciertas partes de misterio y algo de terror. Como es menester, lo publico ya corregido y se lo dejo a mis lectores encima de la mesita de la sala de estar. Ahora tengo que dejarles. Tengo mucha hambre. Veamos qué me habrá preparado Bogus Bogus. Espero que cumpla con su promesa del jabalí verrugoso relleno...



A un tal Dimitri Venko, los científicos enajenados de un centro de investigación militar en Siberia occidental, enclavado a 157 Km. de las orillas sólidas del río Obi, le fue extirpada la glándula pineal en los inicios de la puericia, provocándole una precoz madurez corporal y un anticipado desarrollo intelectual. Era considerado un niño prodigio. Con tan sólo diez años había urdido la trama de dos novelas de ciencia ficción de indudable calidad literaria y científica, cuyos argumentos del todo creíbles por la enorme veracidad con que estaban expuestos, estaban basados en los poderes paranormales y extrasensoriales que, en cierta manera, él mismo poseía.
Sus logros... Su talento en sí era puramente artificial. No había sido dotado de forma natural. En él no había nada de místico o divino. En pocas palabras, no le DEBÍA a Dios que pudiera desplazar objetos a su entero antojo, ni que pudiese leer lo escrito y sostenido en un libro de ensayo sin antes haberlo abierto por una de sus primeras páginas. El ciudadano Venko, de origen ucraniano únicamente de parte materna, fue cumpliendo con un cierto orden preestablecido de entrada al brote de su propio nacimiento, cubriendo así las primeras etapas de la vida. Atrás quedó la pubertad y la adolescencia. Cuando cumplió los veinte años, el general Goris Vanessian, cirujano jefe de la base militar Uva Gris destacada en el corazón gélido de Siberia, decidió experimentar con una segunda intervención quirúrgica en el encéfalo del paciente Venko. Buscaba desarrollar y amplificar los parámetros lógicos y cognoscitivos de su intelecto, hasta sobresaturar su inmensa y casi endemoniada inteligencia hasta dejarla inactiva, o como mal menor, en estado latente.
En esta ocasión, Venko fue más difícil de convencer para pasar por la aséptica mesa de operaciones. Ya no se hallaba en las condiciones más apropiadas de asentir ante todo cuanto se le ordenase. Ni tenía los tres años naturales de la primera incisión en el córtex de su cerebro. El paciente era conocedor de su nada idílica situación de mero conejillo de indias. Era el primero de su súper especie en disfrutar de los conocimientos adelantados de la compleja mente humana; unas habilidades antinatura que, en la mayoría de los seres humanos coexistentes en el planeta, permanecen adormecidas.

sábado, 20 de febrero de 2010

Desesperación

Bueno, por fin se ha marchado el trasto de Gurmesindo. Realmente, no tengo espíritu de niñera. Soy un solterón empedernido. Con mis soledades y mis egoísmos. Mis aficiones deleznables, y mi mal humor característico. Eso es lo que soy, y por algo vivo en este castillo, con la compañía de mis sirvientes.
Por cierto...
¡Harry!
Ah, ya llega mi reciente fichaje. El cuidador de las bestias. Y también mi bibliotecario personal, je je (aprovechando la época de crisis, y el desempleo abundante, le encomiendo más tareas de las que le corresponden en su contrato laboral).
- Sí, mi amo...
Te veo triste.
- Echo de menos a mi mujer, mi amo.
Ya, pero no creo que quiera recuperarte, más teniendo en cuenta tu confusión del día de San Valentín con el de Halloween.
- Ya. Bueno. No fue para tanto. Si ni siquiera la achicharré en la hoguera. Sólo fue una representación con mis colegas de los Ángeles del Infierno.
Bueno. Quien quiera ponerse al día con las desventuras de Harry, que lea el relato publicado el susodicho día de los enamorados, buf.
Veamos, Harry, mi sobrinete Gurmesindo me ha dejado mal sabor de boca al escribirme un relato, no de terror, si no de humor.
- Tiene usted un sobrino infumable. Ojalá lo atropelle un tren de alta velocidad.
Todo se andará. Deseo quitarme el regusto amargo que me ha dejado su terrible cuento, leyendo una historia más acorde con Escritos de Pesadilla. Así que acércate a la biblioteca y tráeme algo mínimamente interesante.
- Vale. Obedezco, aunque le recuerdo que soy el cuidador de los animales. Esto en teoría no forma parte de mis funciones. Por 300 euros mensuales a jornada completa, no pienso...
Calla, y haz lo que se te ordena. Si no, te despido. Hay quinientos criminales anhelando ocupar tu lugar.
Qué chico más solícito. Y rápido. Ahí viene con el relato.
- Aquí tiene, pedazo de... digo, mi amo.
Parece una historia interesante. Si me gusta, te doy la tarde libre.
- Como si quiere irse al infierno...
¿Decías algo, Harry?
- Nada, nada...




Era un llanto.
De desesperanza.
Representaba la derrota.
El fin de la demencia.
- ¿Dónde crees que vas? - le llegó la voz sibilina y repulsiva de Ácatos. - Hiciste el juramento. La firma lleva tu propia sangre. No puedes retractarte. Ni echarte atrás.
Caminaba a pasos presurosos. Por dondequiera que fuera, Ácatos le seguía.
Se alejaba de su hogar. No podía retornar a él. A su interior. A lo que en ello ahora moraba...
La gente le miraba al pasar entre tropezones por la multitud. Era de día en la gran urbe. La hora punta de la mañana en que los niños y los jóvenes iban a sus estudios y las personas mayores a sus ocupaciones laborales.
- No sufras más.
Se lo decía a sí mismo.
Sus zancadas eran amplias.
Pasó varios pasos de cebra sin preocuparse si había tráfico circulando en las inmediaciones. Recibió varios reproches de transeuntes a los que golpeaba con sus codos y sus manos.
Estaba ya desenfrenado.
- ¡Vuelve, bastardo! Sellaste el pacto - le chilló Ácatos, airado.

Mala suerte al cuadrado

Hay que ver. Qué monada de sobrinito. Gurmesindo Vientre Podrido. A sus nueve años, es un niño superdotado. ¿A que sí, majete?
- Que te den.
Eso me encanta de ti, Gurmesindo. Tu lenguaje diáfano y sincero. Eres digno hijo de tu madre. Ven aquí, que te haga cosquillas en el sobaco. Verás cómo te ríes de una puñetera vez en tu aún corta vida.
- Déjame en paz, viejo.
Sólo tengo cuarenta años, Gurme.
- Y eres más feo que un mapache fugado del laboratorio de un científico loco.
Dejemos las sutilezas, niño. Toma este folio y este bolígrafo. Estoy expectante por comprobar si tu mente calenturienta nos obsequia con un relato de los tuyos. Que Eleonora, tu mamá, me dice que eres un escritor en ciernes.
- Te escribo cuatro chorradas, y a ver si así me dejas en paz de un vez. Que tengo ganas de mear.
Ay. La infancia. Quién pudiera recuperarla.
Vaya. Sí que lo has escrito en un santiamén. Mientras Gurmesindo riega los cactus del vestíbulo, procedo a leerles su ocurrencia literaria...



Diego López nunca había creído en el tema manido de la mala suerte hasta aquella mañana en que estaba presenciando el desfile de parte de los integrantes del Circo Popof de Tirana por la avenida principal de la pequeña localidad donde él vivía. Había mucha gente concitada, gente mayor y principalmente los niños pequeños acompañados de sus padres. Diego estaba subido aferrado en lo alto de una farola para verlo todo desde una perspectiva privilegiada. Aunque tuviera ya cuarenta años, seguía siendo muy habilidoso para encaramarse a los árboles y similares. Todo iba de perlas. Pasaron ante él los malabaristas, los payasos, los cocodrilos bien amarrados por el domador, un cortejo de bailarinas del vientre… Entonces llegó la jirafa. Su cabeza pasó a la misma altura que la de Diego, y por algún motivo extraño, le dio por mordisquearle la oreja derecha. El pobre hombre llamó la atención de todos con sus alaridos de dolor. Se soltó del cuerpo de la farola y cayó justo en el centro del asfalto por donde discurría el desfile. Despatarrado como estaba, justo al girar la cabeza vio la enorme pata de un elefante que iba a posarse sobre su desdichada figura…
Tuvo suerte. Tan solo sufrió una cantidad considerable de politraumatismos, además de una pierna fracturada, más cuarenta puntos de sutura en la nalga derecha, pues fruto de la impresión, al domador de los cocodrilos se le soltó una de las correas y el ávido reptil cerró con firmeza sus mandíbulas en la zona más blanda y jugosa de Diego.
Se puede decir que desde esa fecha infausta, Diego López aceptaba la existencia del infortunio con la misma facilidad que uno se declaraba hincha acérrimo del Madrid o del Barcelona.

viernes, 19 de febrero de 2010

El conjuro

Esta madrugada se me ha ocurrido dar un breve garbeo por el ático. Simplemente acompañado de la lumbre tenue y mortecina de mi candil de mano, fui recorriendo la angosta estancia, apartando infinidad de cortinas de telarañas, y resguardando mis fosas nasales y la propia boca con un pañuelo de fino encaje para evitar estornudar y toser por el polvillo levantado. En un momento dado, di con una carpeta de tapas viejas y acartonadas. Por los bordes asomaban unos cuantos folios, y en uno de ellos, el que más me llamó la atención por el pentáculo dibujado en la parte superior derecha, un conjuro de lo más tenebroso. No es necesario decir que desde su descubrimiento, mi primer deseo era compartir su contenido con ustedes, mis fieles lectores. Y aquí se lo tiendo, para que lo lean entre susurros...



Oh, cuánta maldad aún emana de Tadeus Dorph.
Su sibilina presencia queda manifestada en el entorno de su territorio marcado por la locura implantada en su diabólica mente. Impregnando cada rincón. Cada ángulo.
"Yo no soy realmente malo" - osas murmurar con voz deteriorada y mecanizada en la cinta recogida de tu psicofonía.
¡Malvado, hijo de Satanás! Reconoce tu sino y haz que tu esencia repose definitivamente en la penitencia del averno. No comentes tu estado en presente. Fuiste una úlcera sangrante. Una enfermedad devastadora para tus semejantes. Tus allegados más directos sufrieron las consecuencias de tu iniquidad. Afortunadamente tu reinado de dolor y muerte llegó a su fin con la intervención de nuestros antepasados. La del pueblo liso y llano. La justicia fue tomada por sus manos, cierto. Pero es que tú, Tadeus Dorph, no merecías mejor final que el arrebato de la multitud al lapidar tu cuerpo con una lluvia de piedras y la contundencia de las estacas. De esto ya hace más de dos siglos, Tadeus. Tu espíritu errante está fuera de lugar en el momento presente. Has de aceptar la sepultura eterna. Y afrontar el castigo impuesto a tus crímenes.
Tus padres.
Una hermana.
Dos primas de corta edad.
Todos erradicados por la malevolencia de tus instintos animales.
Te encantaba el sabor de todos ellos.
El olor que desprendían al amparo de las llamas de la hoguera.
Tu apetito trascendía toda tolerancia cristiana.
La carne humana era tu deleite.
Aún así, te repito, Tadeus, que todo forma parte ya de tu pasado.
Te conjuro a que abandones este lugar para siempre.
Que dejes de atormentar con tu presencia a los inquilinos de esta casa.
Abandona este plano secuencial de la vida.
Es hora de reunirte con seres semejantes a tu condición.
Vete.
Ahora.
Tadeus.
Y descansa, si puedes, en el sitio que te corresponde.
Para siempre jamás.
Toda la eternidad.
Amén.

martes, 16 de febrero de 2010

Un corte de pelo definitivo

Hum... Este Harry le veo un poco descuidado en su aspecto externo.
¡Dominique!
- ¿Diga?, mi amo.
El nuevo empleado precisa de un buen corte de pelo. Fíjese en sus greñas. Parece casi un mamut.
- Del todo de acuerdo, señor. Pero decirle que tijeras no tengo. Las últimas se le rompieron a Bogus Bogus descuartizando al perezoso que está cocinando para la invitada especial Nikitta, de Holocausto Español.
¡Cómo! Ese cocinero es demasiado rudo. Voy a tener que rebajarle más el salario.
En fin. Hágase con las podaderas de jardinería. Servirán igualmente.
Ahora que ya se va mi mayordomo, les dejo que lean con plena concentración los renglones torcidos de mi siguiente relato.




Marjorie escrutó con sus ojos castaños la sala de estar. Como había previsto, su hijo Jim estaba allí echado de lado sobre la alfombra de lana echándole un amplio vistazo, al parecer por la amplitud de su sonrisa satisfecha, con entera dedicación a las fotos más picantes de una revista play boy.
Jim era el hijo único de la familia Levinson, con diecisiete años recién estrenados la semana pasada. Como tantos otros golfillos de su misma edad pertenecientes a una condición social y económica por encima de la clase media acomodada, pasaba más tiempo interesado en vestir a la última moda, acudiendo el fin de semana al polideportivo para disfrutar viendo una nueva victoria de su equipo favorito de balonmano, llamado este "Los Ociosos", jugando una partida de billar americano en el Teodoro´s Bar y entreteniéndose con algunos amigos en la búsqueda de alguna extraña criatura de melena larga y luciendo buen tipo con minifaldas sugerentes.
Su madre se acercó en completo silencio hasta situarse detrás del sofá. Erguida desde su porte pudo observar a su hijo ofreciéndole la espalda. El ruido característico producido al pasar la hoja pegajosa de una revista indecente la hizo de fruncir el ceño, disgustada. Agraviada por la frescura de Jim, tosió a propósito, haciéndole reaccionar, volviendo su cabeza hacia el origen del sonido seco, dejando momentáneamente en el olvido la revista apartada encima de la mesilla de vidrio situado entre el sofá y su cuerpo.
- ¿Qué quieres, mamá? ¿No ves que me encuentro muy atareado? - preguntó con sorna.
Marjorie rodeó el sofá y la mesilla situándose frente a su hijo. Se puso de cuclillas, alargando la mano derecha para tocarle el pelo castaño que le llegaba hasta los hombros.
- ¿No crees, Jimmy, que ya va siendo hora que te des una vuelta por la barbería? Que yo sepa, no estamos viviendo en plena jungla, ni yo poseo el espíritu aventurero de Jane. Eso sí, verte con esta pelambrera me pone en la inmensa duda si en vez de estar criando a un muchacho rebelde, estamos intentando domesticar en vano a la mona esa que siempre acompaña a Tarzán.
- Chita, madre - Jim guiñó su ojo derecho con desdén.
- Eso. La mona Chita - Marjorie permaneció pensativa unos segundos, como si su mente estuviera distraída por culpa de la interrupción de Jim. Tras morderse una uña, pudo recobrar el hilo de la conversación: - Volviendo al asunto relacionado con tu querida mata de pelo, si todavía te das prisa, puedes llegar a tiempo antes de que cierren la barbería. Así para cuando hayas vuelto, tu padre ya habrá regresado de la reunión que está manteniendo con los directivos de la constructora Purvis Ltd. A la vez yo aprovecharé para visitar el supermercado y hacer unas compras de última hora.
"Cuando tu padre te vea con otro aspecto diametralmente opuesto al que exhibes ahora, seguro que se quedará asombrado y feliz de poder reconocerte por fin como su hijo legítimo.
Jim se removió con desgana sobre la alfombra, quedándose sentado con las piernas extendidas y las manos apoyadas en el suelo. Miró a su madre, e intentando expresar una seriedad de la que carecía, dijo:
- Con una condición innegociable. Me pagas tú el corte. Yo estoy sin blanca desde ayer, en que me gasté mi último dólar.

lunes, 15 de febrero de 2010

Mi merecido

Es suficiente. Se acabó el breve instante de amor amilbarado instalado durante este fin de semana en Escritos de Pesadilla. Lo que ahora viene es la semana del terror puro y duro. Sin remilgos. Un espanto que llega directo al sistema nervioso, consiguiendo que las visitas al cuarto de baño se intensifiquen, y con ello que la venta de papel higiénico se incremente de manera notable.
Empezaremos por el preámbulo del terrible relato que llegará mañana.
Uno cortito, pero intenso e infernal.
Lectores sensibleros y ñoños, absténganse de siquiera intentar leerlo.
Esto que les digo es una advertencia como una catedral. Así que luego no se me quejen.




No existo.
Resido en la OSCURIDAD.

Oigo las cadenas al tensarse y el chasquear de los látigos al inflingir su retorcido castigo de pesadilla.

Veo cuerpos descarnados, unidos unos a otros.
Lenguas enrevesadas.
Miembros descoyuntados.
Y oigo sus lamentos...
Los lamentos de sus almas sucias, míseras y pútridas.
Y huelo con nitidez su podredumbre, sus heces y sus sudores de azufre.
Sus ojos se agitan en las cuencas como albóndigas asándose en una freidora de la cocina de un bar de carretera, cuyo aceite no es cambiado en semanas.


- Oled esto... OLEDLO - dice un ALMA, acompañado de BLASFEMIAS ignominiosas. Alza su hocico y olisquea el azufre, las miasmas y la fetidez que emana de su propio cuerpo despellejado.

Una entidad calcinada desfila por el lugar, y todos se echan a reír.
Ja, ja, ja
Entonces me dirijo hacia un ALMA
(¿puede ser el de una chica?)
Le faltan los cabellos. Sus uñas fueron arrancadas por unas tenazas y le metieron una estaca por la boca, que le sale por la rabadilla.
La saludo.
Y me río.


sábado, 13 de febrero de 2010

Especial día de San Valentín: Un olvido imperdonable

Hola, estimadísimas parejitas que cumplen con su deseo de celebrar el día de San Valentín en mi humilde hogar de pesadillas. Besaos con ardor. Que los sentimientos más románticos afloren en la intimidad de vuestros aposentos. Someteros al amor más puro y casto...
- ¡Señor! Espere. Sería preferible no darles aún la bienvenida.
Me vuelvo. Es el pelmas de mi mayordomo Dominique. Está que vive en una nube por el exitazo de su primer relato vampírico. Será petimetre.
- ¿A qué se debe esta nueva interrupción? ¿Acaso tu novia vampira también viene a la cita de San Valentín?
- No mi amo. Ella me está esperando luego en su Torre de la Locura. Me refiero a que ha habido una confusión. A la hora de enviarles las invitaciones, me he equivocado, y les he dado a todos la dirección de la Pensión de la Muerte Salvaje.
- ¿Cómo dices? ¿A la competencia? ¿Me estás diciendo que en el día de San Valentín voy a tener mi castillo desocupado de huéspedes?
- Yo... Esto. Más o menos, mi señor.
- Dominique...
- Sí, amo.
- Olvídate del día libre. Tu vampira tendrá que ligarse a un nuevo pretendiente si acaso espera recibir algún beso libidinoso en el día de San Valentín.



Era un día muy especial del calendario.
Soltando un brusco hipido, se volvió hacia su amigo de juergas.
- Jolines. Casi se me pasa la fecha, Stan.
- No me digas.
- Caray. Esto no puede ser.
- Tú aquí perdiendo la tarde y parte de la noche.
- Eso es.
- Inadmisible, amigo mío.
- Estás en lo cierto. Pago esta ronda y corro a intentar solucionar el olvido antes de que pasen las últimas horas. Si lo hago dentro del plazo, nunca se me podrá decir nada.
- Me imagino. Aunque a estas horas, todos los comercios ya están cerrados.
- Da lo mismo. Ya se me ocurrirá algo.
Dicho y hecho, puso un billete de cinco dólares sobre el mostrador y se marchó con viento fresco del bar, dejando a su amigo compartir las risotadas propias de toda borrachera con el resto de los parroquianos del lugar.

Especial San Valentín

Fotos emotivas de Dominique a su amada eviterna, la vampiresa Adelaida Succionadora Rh+.




Cómo responder ante un ataque de zombies malhumorados

Hola. Ya sabemos que el fin del mundo está más que cerca. Que un día tendremos una concatenación de explosiones nucleares por doquier en los cinco continentes del planeta terráqueo.
Y por consiguiente, los pocos humanos que sobrevivan ante semejante catástrofe deberán de avezarse en las tácticas defensivas ante los ataques furibundos de zombies cabreados por haberla diñado y sin embargo enterarse que no disfrutaban del reposo eterno, si no de una hambre canina súper caníbal. Vamos, que se pirran por la suculenta carne humana, sus cerebros y el resto de entrañas... Buf...
Así que vayamos al meollo del asunto.
Si te ataca un zombie mientras estás desayunando en la cocina de tu casa, ¿cómo reaccionarías?

1.- Le invitaría a un par de huevos fritos con salchichas.
2.- Le leo un párrafo de cualquier libro del Dragó.
3.- Le hago cosquillas en el sobaco, y mientras se descojona, me piro del lugar echando leches.
4.- Como soy un domador de paquidermos, consigo que Trompetita, mi elefante de treinta años le haga diez o quince pasadas sobre el espinazo.
5.- Conecto la tele de la cocina y le dejo viendo la publicidad.
6.- Como última solución, aprovechando que llega la suegra, simulo que también soy un zombie y le pego un bocado en el antebrazo derecho a la pobre mujer, para así pasar de posible presa, a depredador.


En fin, esta es la primera de las situaciones.
Decidan la más apropiada para sus intereses, y si se les ocurre alguna otra treta anti-zombies, no duden en postearla.
Que sean felices.

jueves, 11 de febrero de 2010

La artimaña

Estando dibujando un bosquejo de naturaleza muerta (un cesto de mimbre conteniendo fruta y verdura podrida) sobre el lienzo, percibí los pasos indecisos de Dominique a mis espaldas.
Me volví con el pincel entre los dedos de la mano derecha.
- Mi amo, siento mucho mi osadia del otro día -empezó a disculparse. - Es que soy un fanático de la ciencia ficción.
- Ya. Bueno, mientras no reincidas en el pecado, todo te irá bien. ¿Por cierto, cómo tienes la espalda?
- Ya sólo siento algunos cosquilleos.
- La próxima vez utilizaré las garras de Freddy Kruger. Recuérdamelo.
Dominique no quiso dar por concluída la breve conversación.
- ¿Hay algo más que quieras decirme, siervo de tercera categoría, con visos a descender en el ránking de lacayos tremebundos?
- Yo, para congraciarme con usted, mi amo, he tenido la voluntad de escribir un pequeño relato de terror.
- Hum. Veamos lo que me traes...
" En verdad que es muy breve. Pero tiene algo de nivel, dada tu corta inteligencia.
Veamos la opinión de los lectores. Si hay protestas generalizadas, no me quedará más remedio que seccionarte la mano derecha con un sable.
- Lo que usted diga, mi amo. Ya sabe que yo obedezco y padezco.





Era noche casi cerrada en pleno mes de noviembre. Hacía mucho frío, y casi no había transeúntes por las calles. Ella era una mujer bastante atractiva. Pero eso era lo de menos. Caminaba abrigada y presurosa por la acera. Sus ojos buscaban y miraban.
Pasados unos minutos eternos, vio un hombre joven que se acercaba. Venía andando no muy derecho. Vestía ropa de obrero de la refinería cercana. Seguro que acababa de salir de tomar unas pintas con sus compañeros, y ahora se encaminaba rumbo a su casa, dispuesto a entrar sin llamar la atención de su esposa e hijos, si es que acaso los tuviera.
El hombre no tardó mucho en fijarse en la silueta llamativa de la mujer.
Nada más hacerlo, ella se dejó caer sobre el frío suelo, desmayada.
El juerguista se acercó hacia el cuerpo tendido de la hermosa joven.
- ¿Se encuentra usted bien? - se interesó situándose de rodillas a su lado.
El rostro de la chica estaba lívido. Los ojos cerrados. Su pecho estaba inmóvil. Parecía no respirar.
En un gesto instintivo, el individuo sujetó la cabeza de la damisela por la nuca, presto a aplicarle el boca a boca.
Sus labios se arrimaron a los de ella.
En el momento de insuflarle su aliento, la mujer abrió con presteza su boca y lo examinó con los ojos abiertos.
Sus colmillos relucieron a la luz ambarina de la farola.
Antes de que su víctima pudiera decir nada, ya estaba alimentándose de su sangre…

miércoles, 10 de febrero de 2010

La maldición

¡Rayos! ¡Centellas!
¡Yo te maldigo, Dominique, por los cuernos corruptos de diez mil demonios caídos en desgracia! ¡Esto es un rincón del terror! ¡De la angustia galopante! ¡Del misterio insondable!
Es permisible colar de rondón algunas de mis creaciones de ciencia ficción, pero espaciándolas en el tiempo. ¿A quién se le ocurre publicar dos seguidas?
¡Y encima el segundo a mis espaldas, aprovechando que yo estaba ausente, acompañando en una cafetería transilvana en la hora del té a Madame Calva Ominosa y a su preciosa sobrinita, la señorita Rodolfina Chillidos!
Acércate, canalla, que voy a dejarte la espalda desollada con mi látigo de veinte colas.
¡ZAS! ¡ZAS! ¡ZAS!
- ¡Ay, mi señor! Que duele mucho. No podré tumbarme en un mes.
Así te servirá de escarmiento, caradura.
Y mientras te vas a curarte las heridas lacerantes con vinagre y sal gorda, procedo a entretener a mis recién llegados con una historia de terror...




Me llamo…
No importa. Es mejor dejarlo en el anonimato.
Me encuentro a solas en mi habitación del motel de carretera, alejado cincuenta millas del lugar de nuestro encuentro con la maga.
Se llama La Dama Altiva. Dispone de su local entre las barracas de tiro al blanco y el medidor de fuerza del mazo de la feria ambulante instalada en la ciudad por espacio de veinte días. Acudimos los tres a visitarla. Los nombres de mis amigos también me los reservo. Ya no merece la pena recordarlos.
Están ambos muertos.
Esta señora es una especie de adivinadora. Dice que lee el futuro. Es una mujer ya muy mayor y vestida con ropajes de lo más estrambótico. Hace una semana que la vimos. Entramos muy bebidos y con ganas de pasarlo bien a su costa. De principio nos negamos a pagarle por adelantado. La bruja se lo tomó con relativa naturalidad. Nos sentamos los tres enfrente de ella. No tenía ninguna mesa. Ni la bola de cristal que se supone que suele utilizarse en estos casos. Simplemente nos tocaba la frente con el revés de una de sus manos y nos decía la buenaventura. Ninguno la creímos. Es más, nos reímos en su cara y empezamos a destrozarle gran parte de los ornamentos arracimados en las estanterías de la diminuta estancia. La mujer se puso furiosa. Exigió que nos marcháramos de allí, eso si, previo pago de quince dólares por los servicios prestados. Uno de mis amigos le arrojó un resguardo usado de una de las atracciones que habíamos disfrutado antes de visitarla. La Dama Altiva se puso extremadamente arisca y nos sentenció a los tres con una frase:
“En cuanto os abandonéis al sueño, el despertar se os alejará para siempre.”

lunes, 8 de febrero de 2010

Mentes homogéneas de Norteamérica

Estamos en los comienzos de una semana nueva. Pero primero permitan que me presente...
Soy Dominique. Mi amo está ausente en estos momentos. Me ha sugerido que puedo ofrecer a los visitantes un relato revisado y corregido porque aún falta un poco para finalizar una de sus nuevas creaciones.
Así que he escogido este título. También es de ciencia ficción. Como soy un fanático de este género, y el amo es tan poco pródigo en escribir obras visionarias del futuro, lo publico. Si no se me quejan al amo, les prometo que lo que venga en los próximos días de Escritos será terror y misterio en estado puro y duro.
Hasta que llegue ese momento, a aguantarse, je je...




Una tarde noche indeterminada de un verano del año 2150.


Mineola - Estado de Nueva York -.



Tim Braxtor se quedó parado al instante, fijo, inmóvil y consolidado como un bloque de granito sin esculpir ante la brillante y perturbadora superficie de la luna rectangular del escaparate. Los destellos que difundían las luces de neón que anunciaban de manera pomposa el nombre del establecimiento comercial “Almacenes Valerio Dellatorre” hacían que su reflejo de cuerpo entero apareciese en la textura solidificada del cristal en una mezcolanza de variantes coloristas, formando multitud de parches geométricos como si estuviera en el interior demencial de una discoteca “underhell” que emitiese música psicodélica, cuya principal letra inducía a la juventud independizada de los lazos paternales al suicidio colectivo mediante la ingestión de una sobredosis de pastillas sintéticas “sluggish”1. Su rostro demacrado y amargado, apolillado por la sinrazón de la rutina diaria auspiciada por el Primer Hombre, tan pronto adoptaba la tonalidad rojiza de un inmenso tomate californiano, hinchado y crecido por la exposición a la lluvia radioactiva, como variaba de color conforme la piel arrugada y reseca de un camaleón, tornándose en una máscara verde luminosa perfilándole un parecido externo con el de un alienígena aturdido que proveniente del lejano planeta “XO 15” acabara de sufrir un serio percance con la estabilidad de la nave espacial utilitaria, viéndose forzado por las circunstancias a aterrizar en pleno sembrado decadente del Medio Oeste, debiéndose de dar a la fuga nada más posar la bota de compresión en tierra y ver como el en principio accesible terrícola que le recibía con todos los honores asignados al protocolo de la cortesía interplanetaria, blandía nada más y nada menos que un destacable garrote de madera de roble de un metro de largo.
Un reguero incesante de personas indiferentes a cuanto les rodeaba surgía y desaparecía con suma rapidez por detrás de la figura inamovible de Braxtor. Este observaba su transitar reflejado vagamente y con indolencia sobre el vidrio de cinco centímetros de grosor del expositor como meros números digitales que debían cumplir con lo que el destino disfrazado de ecuación había determinado para ellos con meses y años de antelación. A esa hora en concreto, las ocho de la noche de un lunes tórrido y con los niveles de polución en su estado más soportable para la respiración, debían de pasar por ese punto en cuestión sincronizados por el software programado en la placa “One Mind”, que no era otra cosa que un inapreciable microchip implantado en el hemisferio dominante de sus cerebros en la primera semana del nacimiento. Desde ese momento de anquilosamiento intelectual, la devoción hacia el Primer Hombre sería íntegra y conjunta como un todo. Y ese todo equivaldría a una nación entera.
Aunque...
... existían los “Dañados”.

viernes, 5 de febrero de 2010

El primer paso

Dentro de Escritos de pesadilla tengo un pequeño hueco destinado al género de la ciencia ficción. En parte, en homenaje póstumo al insigne Gloglorian Tosco Hambreñam, un gran amigo procedente del planeta Irrigation Tetris 9, fallecido en accidente de circulación terrícola mientras probaba un Seat Panda a cuarenta por hora en la M-30. Tenía un millón y medio de años irrigationtetrisenses, equivalente a los ochenta años en nuestro planeta. Una gran pérdida. Siempre que venía de vacaciones, se alojaba en la suite principal del ala oeste de mi castillo, y en el restaurante comía a la carta, dejando jugosas propinas. Que estés en la gloria, amigo mío. Va por ti esta obra literaria de relumbrón... Buaa.... Perdonen, pero es que uno es muy sensible...
¡Dominique! Tráeme un pañuelo porfa, que me entran ganas de llorar a moco tendido...




Corre el año dos mil doscientos quince. Han transcurrido ya 365 días desde que se celebrara el centenario del primer encuentro entre dos razas interplanetarias distantes una de otra en más de quinientos mil años luz. Para poner en un breve tiempo al lector en situación - para más detalles, consultar los seiscientos tomos de la Enciclopedia "Primeros pasos en pos de vida inteligente allende la Estratósfera terrestre”, Editorial Big House Eaten by an Alien, 1ª edición 15/10/2085 -, les recordaré que por aquel lejano entonces la remotísima posibilidad de un encuentro en la tercera fase era algo completamente impensable para la mentalidad conservadora de los terrícolas, sobretodo una vez cesado el furor histriónico del mito fatuo de los “platillos volantes”. Pasado esta “manía visual” por parte de innumerables testimonios sin fundamento, casi no se tuvo en cuenta en la estación lunar “El Álamo Gris” (USA) el mensaje telemétrico que llegaba desde las ondas del espacio exterior procedente desde un supuesto planeta habitado de vida supra inteligente, llamado a secas Trebla, situado en pleno ombligo de una galaxia de origen ignoto para los avezados técnicos de la NASA, bautizado por el descubridor de turno por el nombrecito de “Regius”(en honor a su mascota personal, una lombriz mutante de metro y medio de largo y quince kilos de sobrepeso). En dicha misiva se empleaba un perfecto inglés americanizado y se hacía constatar que deseaban mantener un encuentro inminente con la raza terrestre, informando que ya habían puesto para dicho fin una nave nodriza en camino con diez mil tripulantes a bordo, donde descollaban sobremanera científicos eminentes del planeta en cuestión. Al final del mensaje se incluía a modo de posdata informal la frase ya mundialmente famosa en un perfecto español chicano: “¡Nos vemos en el asteroide de plástico, Gringos de la gran chingada!”. Tras encontrar el consabido traductor, se llegó a la conclusión que se debían de estar refiriendo a la estación espacial de reciente construcción, diseñada por el arquitecto napolitano De Pastriani In Corpore Sepulto, y cual asteroide artificial acompañaba a la luna en su interminable periplo alrededor de la órbita del planeta Tierra. Tras un ínfimo compás de espera en ver cuál de las tres superpotencias mundiales tomaría primero cartas en el asunto, se optó por escenificar un tenso y denso debate en el plató número 23 bis del Estudio 13 de la British Tabloide Broadcasting entre los máximos dirigentes de los Estados Unidos, China y Bangladesh. Todo el mundo estuvo pendiente de esa disputa cara a cara de los tres bandos, y tras permanecer pegados al holograma tridimensional durante cuarenta y siete horas estomagantes, la audiencia pudo al fin suspirar de alivio al plasmarse un firme acuerdo mancomunado para ir preparando entre todos la recepción de bienvenida en la estación espacial. Transcurrió un período bastante dilatado de tiempo (un año y medio) y la nave nodriza procedente de Trebla no hacía mención de comparecer por ningún lado. Los gobernantes supremos de los países de los cinco continentes andaban ya un pelín escamados y con la mosca zumbándoles detrás de la oreja. En pleno clímax de indecisión y suspicacia más propio de guerra fría añeja, la imponente nave acopló su compuerta de tránsito peatonal en la zona de desembarque de la estación espacial. A partir de esta fecha ya grabada en los anales de la Historia a golpe de martillo pilón, ambas civilizaciones permutaron conocimientos, conquistaron planetas como buenos hermanos, construyeron centenares de planetoides artificiales contaminantes con plutonio y se hacían intercambios culturales de residentes de un planeta al otro.



jueves, 4 de febrero de 2010

Agujeros de topo

Bueno, mientras el nuevo relato va siendo ultimado poco a poco, he decidido repescar una historia corta medianamente divertida. Ustedes, estimados lectores, dirimirán si con él consigo aglutinar sonrisas o reproches, je, je. Mientras le echan un vistazo, yo me cojo los palos de golf y me voy a jugar una partidita con Artola Quebrantahuesos. Es el día perfecto. Llueve a mansalva y los rayos que no cesan...



- Métalo en el coche - ordenó el sheriff Tanner a su ayudante.
- Como usted diga, señor. Venga para adentro, inútil - le hizo de agachar la cabeza al detenido para que pudiera entrar en la parte separada trasera del coche patrulla.
- Diantres. No tenga tanta prisa, que me desnuco - se quejó Samuels, con las manos inmovilizadas a la espalda por las esposas.
- A quejarse usted al bicharraco que le ha puesto al descubierto - agregó el ayudante, dándole un cachete en el pescuezo antes de cerrarle la puerta.
Samuels estaba desolado. Todo su plan para eliminar disimuladamente a la parienta se había ido al carajo por un imprevisto en forma de… topo.

martes, 2 de febrero de 2010

Estado febril

La semana pasada, quienes habitamos el castillo de Escritos de pesadilla, sufrimos un proceso catarral de tomo y lomo. Dominique estuvo muy cerca de dormir eternamente bajo una confortable manta de tierra apisonada, con una lápida reivindicativa de su máxima lealtad hacia su ominpotente amo y señor, o lo que es lo mismo, quien les habla. El cocinero Bogus Bogus tuvo un virus gástrico que le hizo de visitar el excusado más de cincuenta visitas diarias durante casi cuatro jornadas seguidas, perdiendo treinta kilos de golpe. Y yo mismo, tuve ambas cosas, más congestión nasal goteante y dolor de cabeza por haberseme ocurrido ver la televisión pública. En fin. Mejor correr un tupido velo. El siguiente relato guarda por ello gran relación con nuestros padecimientos. Espero que lo lean de cabo a rabo, y con él vean lo pernicioso que es ponerse uno malito de veras.
Empiecen. Yo, mientras, me pongo a saltar a la comba. Ahora estoy recuperando la forma física...



38ºC. Malestar general.

Rupert Morris empezó con los primeros síntomas catarrales en el propio trabajo. El inicio fue un ligero cosquilleo de garganta, para luego ir progresando a lo largo de la tediosa jornada revisando pautas de comportamiento de la inteligencia artificial en la pantalla de su ordenador con pesadez de ojos y congestión nasal. Nada más terminar con los scripts de una misión de transición, se abrigó abotonándose la pelliza hasta el cuello, yendo en pos del transporte público. Estando esperando sentado en la parada del autobús urbano, su deseo era llegar cuanto antes a casa, tomarse una sopa de sobre, automedicarse con un par de aspirinas y meterse en la cama bajo dos mantas hasta el día siguiente.
Y así hizo. La fiebre y el cansancio supremo que sentía sobre cada músculo del cuerpo facilitaron su descanso en la comodidad del lecho.